La comunicación del desacuerdo para la política del acuerdo

Los políticos vuelven a las instituciones. El último curso político de la legislatura antes de que el 28 de mayo de 2023 se celebren elecciones autonómicas en la mayoría de los territorios, además, como tarde, el 10 de diciembre a nivel nacional. A día de hoy ejercen la comunicación del desacuerdo para la política del acuerdo.

El título nos acerca al mensaje clave, hay una incoherencia entre las necesidades de la acción política, que se llegue a acuerdos, y entre la comunicativa, que se vea que unos y otros son rivales y piensan de manera diferente. Esto en épocas preelectorales como en la que estamos se agrava, claro. 

La forma de consumir el contenido es cada vez más rápida y esto hace que los equipos de comunicación política busquen formatos de vídeo cortos y polémicos que destacan por contener explicaciones muy breves y la mayoría de veces simples e incluso simplistas. El objetivo está claro, conseguir un mayor impacto mediático, tanto en redes como en medios tradicionales. Pero la búsqueda de ese morbo, más parecido al estilo prensa del corazón no ayuda a entender la política, genera justo lo contrario, alejar a la ciudadanía que ya está cansada de no encontrar soluciones a sus problemas reales. 

El antídoto a estas formas de comunicar no es nada innovador. Lo importante es generar coherencia, aceptar cuando otro político lo hace bien y apretar cuando no lo hace, explicar los proyectos de manera detallada pero atractiva, jugando con los formatos. 

Este curso político sería mucho mejor si la comunicación se centrara en las personas y en llegar a acuerdos que hagan de la acción política algo más útil a los ojos del votante. Ya ha empezado la época de las promesas, ¿preparados?

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