Comunicación Pública ¿Qué es y por qué es importante?

La comunicación está en todos lados, vivimos comunicándonos continuamente. A estas alturas, no sería nada nuevo hablar del poder ilimitado de la comunicación. Es por ello que se ha convertido en un pilar fundamental de la estrategia de las instituciones y figuras políticas. Hoy en día, de ella dependen factores tan importantes y decisivos como la reputación y la imagen. Por ese motivo, hoy vamos a hablar de la comunicación pública.

Definición: ¿Qué es la Comunicación Pública?

La comunicación pública es la planificación estratégica y operativa de las interacciones entre la ciudadanía y una entidad pública, con el objetivo de mantener informado a colaboradores, entidades y ciudadanía. Es la comunicación que se lleva a cabo entre entidades públicas, estado y ciudadanía.

La comunicación pública se desenvuelve en un marco público. Se centra en la discusión y el debate sobre temas de interés general.

El Objetivo

El objetivo principal de este tipo de comunicación es que la gente se involucre en asuntos donde su intervención y conocimientos son trascendentales.

La comunicación pública pertenece a lo público, es decir, a todas las personas.

Aner Ansorena – Consultor de Hauda

Diferencias entre la Comunicación Pública, la Comunicación Política y la Comunicación Institucional

Es muy usual que se confundan estos tres términos porque se suelen utilizar indistintamente para referirse a un mismo hecho. Los tres están relacionados con los organismos públicos y la democracia. Aún así, son conceptos diferentes y es importante saber distinguirlos.

La comunicación pública difunde información y mensajes de interés general a un público masivo. Es indispensable en las entidades públicas, ya que les asegura productividad desde dentro y buena reputación de cara a la ciudadanía.

La comunicación política, por su parte, se ocupa de la producción y la difusión de información en un contexto político. Se suele centrar en intereses particulares de partidos y personajes políticos. En nuestra sociedad, la comunicación tiene un carácter decisivo en el poder político y sobre todo, en la opinión pública. Mediante el discurso y la imagen se generan empatías o antipatías. Su principal objetivo es persuadir al receptor, y para ello, comunicación política se centra en aspectos como las técnicas de oratoria, el análisis del discurso, la gestión de crisis, la relación con los medios o las campañas electorales. Esto en Hauda ¡nos encanta!

Por último, la comunicación gubernamental se enmarca dentro de la comunicación política y hace referencia a las actitudes, procesos y ejercicio que determinan la agenda de gestión de las instituciones. Se centra en la gestión y administración pública. El objetivo de este tipo de comunicación es generar consenso para poder realizar una gestión exitosa. Esta comunicación es estratégica en el ejercicio de la administración y gestión pública. Produce y difunde mensajes e información de interés público fortaleciendo la relación entre mandatarios y ciudadanía. Tiene la responsabilidad de asegurar que la opinión pública y la sociedad conozcan las decisiones que se toman desde la institución.

La Comunicación Pública en la era digital

La era digital ha supuesto infinidad de cambios en la manera que tenemos de consumir y entender la información. Últimamente, se habla de una sociedad sobreinformada. El acceso y alcance de la información se han expandido, suponiendo la creación de términos como fake news. Las redes sociales e internet están desbordadas de contenidos, lo que hace que sea más difícil de filtrar y analizar. La abundancia de información ha multiplicado las voces que piden transparencia en todos los ámbitos.

Hasta hace no mucho, la manera en la que la ciudadanía se comunicaba con las instituciones pasaba por los medios de comunicación tradicionales. Era una comunicación que se daba de abajo para arriba. Es decir, los medios recogían las necesidades o reivindicaciones de la población, y de esta manera pasaban a formar parte de la agenda pública de las instituciones. Pero con la era digital, la relación entre las personas y las instituciones ha pasado a ser continuada y bi-direccional. Gracias a los medios digitales existe una comunicación directa. Se ha potenciado la relación entre ambas partes, aunque esto también haya supuesto que las instituciones se hayan encontrado con situaciones nuevas a las que han tenido que aprender a hacer frente como, por ejemplo, las crisis de reputación.

Lo que aporta la comunicación pública a la sociedad y a sus instituciones

Como ya hemos mencionado antes, la comunicación pública tiene como objetivo mantener informados a colaboradores, entidades y ciudadanía y lograr su involucración en asuntos donde su intervención y conocimientos sean trascendentales. Los aportes que realiza a la sociedad y a la instituciones, por tanto, son múltiples y las iremos mencionando a continuación.

Mayor alcance:

La comunicación pública permite llegar a un amplísimo número de personas. Hoy en día vivimos conectados y nos enteramos de todo en el mismísimo instante en el que se comunica. Además, la digitalización posibilita la segmentación de la audiencia. Posibilita adecuar el mensaje al receptor o incluso comunicar de algún asunto solo a las personas que se sabe que estarán interesadas.

Transparencia:

Una comunicación directa y bi-direccional es sinónimo de trasparencia. Esta relación generará un sentimiento de pertenencia y cercanía entre la población. Se sentirá escuchada, atendida y comprendida. Podrá exigir información o explicaciones a la institución en cuestión y esta debería responderle de la forma más concreta y adecuada posible.

Relación de cercanía:

Normalmente la población no suele sentirse identificada ni comprendida por las instituciones. De manera general, se piensa que las instituciones no hacen nada que sea realmente válido para las personas. El sentimiento predominante es el de rotura: las instituciones van por un lado y la ciudadanía por otro. Pero una gestión adecuada de la comunicación pública ayudará a cambiar eso, acercando al vecindario a las instituciones y creando una relación de cercanía y confianza entre ambos.

Mejora de la reputación:

La cercanía y la trasparencia supondrán una mejora de la reputación para las entidades. A medida que esto vaya pasando, se acentuarán las fortalezas y la seguridad. Una buena reputación es la expresión del reconocimiento por parte de la población. Además, servirá de gran apoyo a la hora de conseguir los diversos objetivos ya que contarán con el apoyo y confianza de la ciudadanía.

Participación de la ciudadanía:

La participación ciudadana es la clave de la democracia. Es importante que las personas sientan que tienen poder de decisión, que tienen voz y voto. Si logramos que se sientan así, también se generará un sentimiento de responsabilidad, lo que supondrá que al final, y de manera conjunta, lleguemos a tomar las mejores decisiones.

Eficacia:

La comunicación pública de la era digital ha permitido llegar al mayor nivel de eficacia registrado hasta el momento. El hecho de poder comunicarnos en cualquier momento y desde cualquier lugar, permite que la información llegue a quien realmente corresponde y en el momento exacto. Cuando comunicamos de manera eficaz, facilitamos el entendimiento, haciendo que todo resulte más inmediato y sencillo.

Conclusión

Por tanto, como hemos visto hasta ahora, la comunicación pública es de vital importancia. Permitirá que la ciudadanía entienda qué es lo que se hace desde las instituciones, cómo se hace y para qué. El conocimiento es poder, y la ciudadanía quiere y necesita saber, para así, poder participar u opinar activamente sobre aspectos que condicionan el día a día. El acceso a la información y la trasparencia son exigencias generales que hay que cumplir si se pretende contar con la atención y la confianza de la población.

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